El trasplante de hígado

(Trasplante de hígado, Trasplante hepático)

Descripción general del procedimiento

¿Qué es un trasplante de hígado?

El trasplante de hígado es un tipo de intervención quirúrgica que se lleva a cabo para reemplazar un hígado enfermo por el hígado sano de otra persona. El órgano puede provenir de un donante fallecido o de uno vivo. Los familiares o las personas que no pertenecen al entorno familiar pero que son compatibles pueden donar parte de su hígado. Este tipo de trasplante se denomina trasplante de donante vivo. Las personas que donan parte de su hígado pueden seguir viviendo normalmente con el hígado restante.

Es posible trasplantar el órgano entero, o sólo parte. Debido a que el hígado es el único órgano del cuerpo capaz de regenerarse, una porción de hígado trasplantado puede reconstruirse a su capacidad normal en cuestión de semanas.

Anatomía del hígado:

Ilustración de la anatomía del sistema biliar
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El hígado es el órgano más grande del cuerpo. Está situado en la parte superior derecha del abdomen, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón derecho y los intestinos. Es de forma cónica, de color marrón rojizo oscuro y pesa alrededor de 3 libras (1.4 kilogramos).

El hígado contiene permanentemente alrededor de una pinta (1/2 litro, o 13 por ciento) de la sangre total del cuerpo. Consta de dos lóbulos principales, y cada uno de estos está formado por miles de lobulillos. Estos lobulillos se conectan con pequeños conductos que, a su vez, están conectados a conductos más grandes que finalmente forman el conducto hepático. El conducto hepático transporta la bilis (líquido que ayuda a descomponer las grasas y elimina los desechos del cuerpo) producida por las células del hígado a la vesícula biliar y el duodeno (la primera porción del intestino delgado).

El hígado lleva a cabo muchas funciones importantes, como:

  • formar bilis y producir ciertas proteínas del plasma sanguíneo

  • transformar los alimentos en energía

  • depurar la sangre de drogas y otras sustancias tóxicas

  • regular la coagulación sanguínea

Razones para realizar el procedimiento

El trasplante de hígado se puede recomendar para las personas con enfermedad hepática terminal (ESLD, end-stage liver disease), una disfunción hepática grave que pone en peligro la vida. La ESLD puede deberse a diversas afecciones hepáticas.

La enfermedad del hígado más frecuente por la que se realizan los trasplantes es la cirrosis. La cirrosis es una enfermedad hepática de larga duración, en la cual un tejido fibroso cubre el órgano y evita que las toxinas y las sustancias venenosas se eliminen. Otras enfermedades que pueden terminar en una enfermedad hepática terminal incluyen, entre otras, las siguientes:

  • necrosis hepática aguda: la muerte de tejido del hígado

  • atresia biliar: afección en la que se carece de conductos biliares o estos se han desarrollado de manera anormal

  • enfermedad metabólica: afecciones que afectan la actividad química en las células afectadas por el hígado

  • cáncer de hígado: tumores primarios (que comienzan en el hígado) que no se han propagado fuera del hígado

  • hepatitis autoinmunológica: inflamación crónica del hígado que provoca el daño y la destrucción de las células del hígado

Su médico también puede recomendarle un trasplante de hígado por otros motivos.

Riesgos del procedimiento

Como en cualquier cirugía, pueden surgir complicaciones. Algunas complicaciones posibles del trasplante de hígado pueden incluir, entre otras, las siguientes:

  • sangrado

  • infecciones

  • bloqueo de los vasos sanguíneos al hígado nuevo

  • pérdida de bilis o bloqueo de los conductos biliares

  • falta de funcionamiento inicial del nuevo hígado

Es posible que el nuevo hígado no funcione durante un breve tiempo después del trasplante. También es posible que el hígado nuevo sea rechazado. El rechazo es una reacción normal del cuerpo ante un objeto o tejido extraño. Cuando se trasplanta el hígado nuevo en el cuerpo del receptor, el sistema inmunitario reacciona ante algo que percibe como una amenaza y ataca al nuevo órgano, sin darse cuenta de que el hígado trasplantado es beneficioso. Para permitir que el órgano sobreviva en un cuerpo nuevo, se deben administrar medicamentos para forzar al sistema inmunitario a aceptar el trasplante y no atacarlo como un objeto extraño.

Los medicamentos usados para tratar o prevenir el rechazo tienen efectos colaterales. Los efectos colaterales exactos dependerán de los medicamentos específicos que se tomen.

Algunas contraindicaciones para el trasplante de hígado pueden ser, entre otras, las siguientes:

  • infección actual o recurrente que no se puede tratar eficazmente

  • cáncer metastático: cáncer que se ha propagado de su localización principal a uno o más lugares adicionales en el cuerpo

  • problemas cardíacos graves u otros problemas de salud que impiden la capacidad de tolerar el procedimiento quirúrgico

  • condiciones graves distintas de la enfermedad hepática que no mejorarían después del trasplante

  • incumplimiento del régimen de tratamiento.

Es posible que haya otros riesgos, que dependen de su estado de salud específico. Asegúrese de consultar todas sus dudas con el médico antes del procedimiento.

Antes del procedimiento

A fin de recibir el hígado de un donante fallecido (cadáver), el receptor debe colocarse en una lista de espera de la Red Internacional de Distribución de Órganos (United Network for Organ Sharing, UNOS). Se deberá completar una evaluación extensa antes de poder incluir a la persona en la lista para trasplante.

Debido a la amplia variedad de información requerida para determinar la elegibilidad para el trasplante, un equipo de trasplante lleva a cabo el proceso de evaluación. El equipo incluye un cirujano de trasplante, un hepatólogo de trasplante (médico que se especializa en el tratamiento del hígado), uno o más enfermeros de trasplante, un trabajador social y un psiquiatra o psicólogo. Otros miembros adicionales del equipo pueden incluir un nutricionista, un capellán y/o un anestesiólogo.

Los componentes del proceso de evaluación para el trasplante incluyen, entre otros, los siguientes:

  • evaluación psicológica y social: Se evalúan las cuestiones psicológicas y sociales implicadas en el trasplante de órganos, como el estrés, problemas financieros y el apoyo de la familia u otras personas importantes. Estos temas pueden tener un impacto significativo en el resultado del trasplante.

  • análisis de sangre: Se realizan análisis de sangre para ayudar a determinar una buena compatibilidad de donante, para evaluar su prioridad en la lista de donantes y para ayudar a aumentar las posibilidades de que el órgano del donante no sea rechazado.

  • exámenes de diagnóstico: Se pueden realizar exámenes de diagnóstico para evaluarle el hígado, así como también su estado de salud general. Estos exámenes pueden incluir rayos-X, procedimientos de ultrasonido, biopsia del hígado y exámenes dentales. A las mujeres se les puede realizar una prueba de Papanicolaou, una evaluación ginecológica y una mamografía.

El equipo de trasplante considerará toda la información de las entrevistas, su historial médico, el examen físico y los exámenes de diagnóstico para determinar si usted cumple las condiciones para un trasplante de hígado.

Una vez que haya sido aceptado como candidato para el trasplante, lo colocarán en la lista de espera de la Red Internacional de Distribución de Órganos (United Network for Organ Sharing, UNOS). Los candidatos con necesidad más urgente de trasplante tienen la mayor prioridad cuando hay un hígado de donante disponible, según las pautas de la UNOS. Cuando haya un órgano de donante disponible, se le notificará y se le dirá que vaya al hospital inmediatamente.

Si recibirá una porción de hígado de un familiar vivo (trasplante familiar vivo), el trasplante se puede realizar en una fecha planificada. El donante potencial debe tener un tipo de sangre compatible y gozar de buena salud. Se llevará a cabo un examen psicológico para asegurarse de que el donante se sienta cómodo con la decisión.

Los siguientes pasos precederán al trasplante:

  • El médico le explicará el procedimiento y le ofrecerá la oportunidad de formular todas las preguntas que pueda tener al respecto.

  • Se le pedirá que firme un formulario de consentimiento mediante el cual autoriza la realización de la cirugía. Lea el formulario atentamente, y pregunte si hay algo que no le resulta claro.

  • Para un trasplante de donante vivo planificado, deberá ayunar ocho horas antes de la operación, generalmente después de la medianoche. En el caso de un trasplante de órgano de cadáver, debe comenzar a ayunar en cuanto le notifiquen que hay un hígado disponible.

  • Tal vez le administren un sedante antes del procedimiento para ayudarlo a relajarse.

  • Es posible que le afeiten la zona donde se realizará la cirugía.

  • En función de su estado clínico, su médico puede solicitar otra preparación específica.

Durante el procedimiento

El trasplante de hígado requiere la internación en un hospital. Los procedimientos pueden variar según su afección y las prácticas del médico.

Normalmente, el trasplante de hígado sigue este proceso:

  1. Le pedirán que se quite la ropa y se le entregará una bata para que se la ponga.

  2. Se colocará una vía intravenosa (IV) en el brazo o la mano. Se introducirán catéteres adicionales en el cuello y la muñeca para controlar el estado de la presión cardíaca y arterial, así como para obtener muestras de sangre. Los lugares alternativos para los catéteres adicionales incluyen el área subclavia (bajo la clavícula) y la ingle.

  3. Se acostará boca arriba en la mesa de operaciones.

  4. Se le insertará una sonda en la vejiga para drenar la orina.

  5. Cuando esté sedado, el anestesista le insertará un tubo en los pulmones para poder controlar la respiración con un respirador mecánico. El anestesista controlará continuamente la frecuencia cardíaca, presión arterial, respiración y concentración de oxígeno en sangre durante la cirugía.

  6. Se limpiará la piel con una solución antiséptica en la zona donde se realizará la cirugía.

  7. El médico hará una incisión inclinada, inmediatamente debajo de las costillas en ambos lados del abdomen. La incisión se extenderá derecho hacia arriba en una corta distancia sobre el esternón.

  8. El médico separará con cuidado el hígado enfermo de los órganos y las estructuras que lo rodean.

  9. Las arterias y las venas unidas se sujetarán con una pinza hemostática para detener el flujo sanguíneo al hígado enfermo.

  10. Dependiendo de diversos factores, que incluyen el tipo de trasplante que se realiza (hígado entero o porción de hígado), se pueden utilizar diferentes técnicas quirúrgicas para extirpar el hígado enfermo e implantar el hígado del donante o la porción de hígado.

  11. El hígado enfermo se extirpará después de haberlo separado de los vasos sanguíneos.

  12. El médico inspeccionará visualmente el hígado del donante, o la porción de hígado, antes de implantarlo.

  13. El hígado del donante se conectará a los vasos sanguíneos. Se establecerá el flujo sanguíneo al nuevo hígado, y luego se comprobará que no haya sangrado en las líneas de sutura.

  14. El nuevo hígado se conectará a los conductos biliares.

  15. La incisión se cerrará con puntos o grapas quirúrgicas.

  16. Quizás se coloque una sonda en la incisión para reducir la hinchazón.

  17. Se aplicará una venda o un vendaje estéril.

Después del procedimiento

En el hospital:

Después de la cirugía, es posible que lo lleven a la sala de recuperación antes de trasladarlo a la unidad de cuidados intensivos (UCI) para que lo vigilen de cerca durante varios días. Alternativamente, pueden llevarlo directamente a la UCI desde el quirófano. Estará conectado a monitores en los que se mostrarán constantemente el trazado del electrocardiograma (ECG), la presión arterial y otras lecturas de presión, frecuencia respiratoria y nivel de oxígeno. La cirugía de trasplante de hígado requiere la internación en el hospital entre 7 y 14 días, o durante más tiempo.

Muy probablemente tendrá un tubo en la garganta para asistir a su respiración con un respirador mecánico, hasta que esté lo suficientemente estabilizado como para respirar por sí mismo. El tubo respiratorio puede permanecer colocado unas pocas horas o varios días, según cuál sea su estado.

Es posible que se le introduzca por la nariz una sonda plástica delgada hasta el estómago, para eliminar el aire que trague. Cuando los intestinos vuelvan a funcionar normalmente, se le quitará la sonda. No podrá comer ni beber hasta que le quiten la sonda.

Se extraerán muestras de sangre con frecuencia para controlar el estado del hígado nuevo, así como otras funciones corporales tales como los riñones, los pulmones y el sistema circulatorio.

Es posible que tenga goteos intravenosos especiales para ayudar a la presión arterial y al corazón, y para controlar cualquier problema con el sangrado. A medida que se estabilice, estos goteos se reducirán gradualmente y se interrumpirán según cómo lo tolere.

Una vez que le hayan quitado los tubos de respiración y del estómago, y que se haya estabilizado, podrá comenzar a tomar líquidos. Su dieta puede cambiarse gradualmente para que ingiera alimentos más sólidos, si los tolera bien.

Se controlarán atentamente los medicamentos inmunodepresores (contra el rechazo) para asegurarse que reciba la dosis óptima y la mejor combinación de medicamentos.

Cuando el médico considere que está listo, será trasladado de la UCI a una habitación privada en una unidad de asistencia común o una unidad de trasplante. Usted continuará recuperándose allí. Aumentará su actividad gradualmente a medida que se levanta de la cama y camina durante períodos más prolongados. Su dieta se cambiará a alimentos sólidos, según los tolere.

Los enfermeros, farmacéuticos, dietistas, fisioterapeutas y otros miembros del equipo de trasplante le enseñarán cómo debe cuidarse una vez que se le dé el alta hospitalaria.

En su casa:

Una vez que esté en su casa, es importante que mantenga la zona de la cirugía limpia y seca. El médico le dará indicaciones precisas acerca de cómo bañarse. Le retirarán los puntos o grapas quirúrgicas durante una consulta de seguimiento, si no se los quitaron antes de dejar el hospital.

No podrá conducir un automóvil hasta que su médico se lo permita. Pueden aplicarse otras restricciones de actividades.

Avísele a su médico si tiene alguno de los siguientes síntomas:

  • fiebre, ya que puede ser un signo de rechazo o infección

  • enrojecimiento, hinchazón, sangrado u otra secreción de la incisión

  • aumento del dolor en la zona de la incisión, que puede ser un signo de infección o rechazo

  • vómitos y/o diarrea

Es posible que el médico le dé instrucciones adicionales o alternativas después del procedimiento, en función de su situación específica.

¿Qué se hace para prevenir el rechazo?

Para permitir que el hígado trasplantado sobreviva en un cuerpo nuevo, recibirá medicamentos durante el resto de su vida para evitar el rechazo. Cada persona puede reaccionar en forma diferente a los medicamentos, y cada equipo de trasplante tiene preferencias por distintos medicamentos. Entre los medicamentos más utilizados contra el rechazo se incluyen los siguientes:

  • ciclosporina

  • tacrolimo

  • esteroides como la prednisona

  • azatioprina

  • micofenolato mofetil.

Continuamente se están desarrollando y aprobando nuevos medicamentos contra el rechazo. Los médicos determinan los regímenes de medicamentos para satisfacer las necesidades de cada paciente en particular.

Al principio, se suelen administrar varios medicamentos contra el rechazo. Las dosis de estos medicamentos pueden cambiar con frecuencia, según su reacción. Debido a que los medicamentos contra el rechazo afectan al sistema inmunitario, las personas que reciben un trasplante tendrán un mayor riesgo de infecciones. Deberá mantenerse el equilibrio entre la prevención del rechazo y su sensibilidad aumentada a las infecciones.

Entre las que más pueden llegar a afectarlo se incluyen las infecciones micóticas orales (aftas), el herpes y los virus respiratorios. Durante los primeros meses después de la cirugía, debe evitar el contacto con mucha gente y con personas que tengan una infección.

A continuación se enumeran los síntomas más comunes del rechazo. Sin embargo, cada persona puede experimentar síntomas diferentes. Los síntomas pueden incluir, entre otros, los siguientes:

  • fiebre

  • ictericia: coloración amarilla de la piel y los ojos por los pigmentos biliares en la sangre

  • orina oscura

  • picazón

  • hinchazón o aumento de la sensibilidad abdominal

  • fatiga o irritabilidad

  • dolor de cabeza

Los síntomas de rechazo pueden parecerse a los de otras afecciones o problemas de salud. Consulte a su equipo de trasplante ante cualquier preocupación que pueda tener. Es esencial realizar visitas frecuentes y mantenerse en contacto con el equipo de trasplante.

Los Recursos en la Red

El contenido proveído aquí tiene un propósito informativo únicamente, y no está diseñado para diagnosticar o tratar un problema de salud o una enfermedad ni reemplazar el consejo médico que usted reciba de su médico. Por favor, consulte a su médico para aclarar cualquier pregunta o preocupación que usted pueda tener acerca del trastorno que padece.

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American Cancer Society (Asociación Americana del Cáncer)

National Cancer Institute - Cancer Topics (Instituto Nacional del Cáncer - Temas sobre el cáncer)

National Digestive Diseases Information Clearinghouse

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) (Instituto Nacional de la Diabetes y de Las Enfermedades Digestivas y del Riñón)

National Institutes of Health (NIH) (Institutos Nacionales de la Salud)

National Library of Medicine (Biblioteca Nacional de Medicina)

United Network for Organ Sharing (Red Internacional de Distribución de órganos)

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